Machismo y hembrismo Abril 30, 2008
Posted by anamanzana in Sociedad, ética.Tags: igualdad, Machismo, sexismo
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El fin de semana pasado fui invitada a una reunión para festejar a una buena amiga por su cumpleaños. No podía dar crédito a lo que escuchaba en una conversación:
“-Ya le dije a mi esposo que mejor contrate a una mujer para el puesto de ventas, (las mujeres) son muchísimo más fáciles de manejar… son más sumisas”.
Otra persona le contesta:
“-Sí… yo por ejemplo siempre he contratado mujeres para ciertos puestos porque cuando les pides que se queden más tiempo, ni “chistan”, en cambio los hombres de inmediato saltan y te piden razones, en cambio… como que las mujeres no piensan, yo por eso prefiero contratarlas, lo único malo es que luego se embarazan y es un rollo…”.
Antes de llegar a esta reunión, había tenido una plática un tanto airada con una amiga que dice “sentirse cansada de querer ser la super mujer que promueven los medios de comunicación”. Esa que es exitosa profesionista que hace presentaciones a directores generales, que tiene hijos, marido, ropa planchada, casa impecable, perro bañao, que en la noche le cose el botón caído a la camisa del pelado, que no tiene panza, que se da tiempo para ir al Pilates, que no tiene celulitis y que siempre está maquillada, peinada y con manicure.
Me explicaba que en su clase de Inglés, otras mujeres del curso, echaron una “porra a las mujeres” porque definitivamente “son las chingonas” en esta carrera en contra de los hombres.
Por último se me vino a la mente una charla animada de una chica, que nos explicaba cómo sufrió un percance de vacaciones en otro país, y que en su enojo le dijo airada a la persona responsable de solucionarle su problema “… oiga pero SI SOMOS MUJERES SOLAS.. y estamos lejos de casa”.
El concepto de igualdad de género parece no ser bien comprendido aún: los marcos sociales y culturales, crean confusión y a veces también ciertas conveniencias a cada grupo.
La igualdad de género es un concepto MORAL, no un hecho real. Esto quiere decir que por nuestra morfología, hombres y mujeres somos diferentes, sin embargo nos regimos por igual, con una serie de principios básicos y somos sujetos a consideraciones.
El machismo es una idea sumamente arraigada en nuestra conciencia colectiva, de tal forma que tanto hombres como mujeres fomentamos estas ideas:
“No mijita, no manejes en carretera porque eres mujer”.
“¿y no te da miedo viajar sola?”
“¿Cómo no sabes cocinar si eres mujer?”
“Eres mujer, cuídate, recuerda no hacer cosas buenaas que pareceeen maaalas”
“Ese es un trabajo para hombres”.
“Las mujeres no se expresan así”.
Si entendemos y aceptamos ciertas limitantes de género, no en otro sentido sino en el biológico, la creación de “bandos” pierde mucho sentido si nos consideramos miembros de una misma especie que comparte un rol importante como creadores/destructores del desarrollo colectivo.
Entonces, las contrataciones laborales, no deberían ser en base al género, sino por aptitudes, actitudes y habilidades, o sea, por las competencias del individuo.
Al quitarnos de la mente este separatismo sexual, la formación de equipos de trabajo sería un poco más sencilla.
Tengo la sensación, de que el sentirme más humana que mujer, me identifica con un abanico de posiblidades que hacen ver adentro de mí, las capacidades “ocultas” por un sexismo criado y alimentado desde mi nacimiento.





me identifico mucho con tu artículo! el sexismo es realmente una enfermedad y no se va a curar sola, hay que ayudarle y no perder ninguna oportunidad para aplicar la terapia de choc : las mujeres son sumisas? pues NO! aquí te va la prueba : yo no me someto a ese estereotipo!
Hola Pao
Espero que poco a poco se vayan dilyendo los estereotipos, al menos el de “la mujer abnegada que aguanta hasta 3 pianos”, porque hay muchísimos más :S
Supongo que todo va de la mano con el sistema actual y el conservadurismo, y eso hace un tanto más díficil todo y provoca que sigan enraizados: el sexismo, el racismo, el especismo, o sea, el miedo a la diversidad y en general a la intolerancia.
Gracias por comentar y mucho saludos.
Ana
Mi aportación es que no entremos al juego del hembrismo y los demás conceptos que menciona Ana. Tenemos que entender que somos complemento, interdependientes y piezas vitales en esta vida, tanto hombres como mujeres.
Es fácil caer en la tentadora y quizá fascinante invitación (madre nuestra de todos los días) de querer “demostrar” que somos las mas fregonas, verdaderas hembras y mas mujeres que muchas. Es un reto que engañosamente atrae a un gran numero de personas. Es la misma cosa casi que el machismo (en el caso especifico del hembrismo).
Podriamos empezar por ser solidarios, empaticos y tratar de encontrar un balance sano.
Nada que ver pero ultimamente me molesta la canción de la Lupe D’alessio..”porque soy mujer!!” o como va?
Saludos
La sociedad actual, particularmente aquella más ignorante (la que lee 0.6 libros al año por persona) y más particularmente aquella muy apegada a tradiciones, religiosas y nacionalistas, tiende a estar regida por una serie de paradigmas que muy pocos se atreven a cuestionar. De esta manera, llega un momento en que las masas piensan que algo es correcto simplemente porque así es como se ha venido haciendo.
El machismo es un ejemplo claro de este patrón de comportamiento social. Hace muchos años que pienso que la mayor culpa del machismo radica en las propias mujeres conservadoras, aquellas que piensan que su rol tiene qué ver con obedecer al marido, cocinar, remendar, limpiar, ser dependientes económicas. Aquellas madres que educan a sus hijas diciéndoles: “Hija, sírvele a tu hermano”. Vivimos en una sociedad en la que para un hombre, significa cierto estatus llevar una vida promiscua, de manera indirecta (y a veces directa), los medios apoyan y promueven esta forma de vida. Como hombres a veces casi felicitamos a nuestros amigos por tener la capacidad de tener varias parejas sexuales. En el caso de las mujeres son señaladas como “putas” hasta por sus propias amigas. Por supuesto no quiero generalizar, pero es uno de muchos ejemplos claros que muestran a las mujeres lejos de desear una igualdad, sino en una búsqueda continua de ser tratadas “como mujeres”. No significa que no haya culpabilidad en los hombres, pero me parece mayor la influencia femenina, con sus cuentos de princesas que necesitan ser salvadas por príncipes azules.
La caballerosidad por supuesto es un reflejo claro de machismo, y las mujeres conservadoras que prefieren caballerosidad son generalmente machistas.
En algún país de sudamérica hace poco una mujer árbitro en un partido de fútbol expulsó a un jugador porque le dijo “seguro no la satisfacen en casa”. El jugador fue seriamente criticado por ser sexista, al grado que lo corrieron del club. Lo que no se dieron cuenta es que los sexistas fueron todos los que le dieron un castigo “ejemplar” por haber ofendido a una mujer. Los árbitros del sexo masculino reciben comentarios mucho más graves, todos los días, no es noticia; incluso comentarios sexistas, ya que pueden tener qué ver con homosexualidad o con impotencia. Nada de esto se castiga de manera ejemplar. Los sexistas son aquellos que buscan un trato diferente para diferentes géneros; lo que hizo el jugador es incorrecto sin duda, pero si se castigara de la misma forma cuando insultan a un árbitro de sexo masculino, hace mucho que no habría fútbol.
El feminismo es una corriente con la que comulgo profundamente que tiene qué ver con acelerar el avance del trato a las mujeres en esa brecha que hay entre machismo e igualdad. Las mujeres que se dicen feministas pero en realidad quieren un trato preferencial, están siendo, llámenle como quieran, machistas o hembristas, pero no feministas.
Bien, creo que tenemos que admitir que la “clásica complementariedad” hombre-mujer queda un poco obsoleta si nos abrimos a la idea de la diversidad en orientación sexual.
Tengo buenas amigas y amigos que tienen relaciones funcionales con personas de su mismo sexo y se complementan de una forma maravillosa.
En el caso de las relaciones heterosexuales, en efecto, si dejáramos de competir y creáramos un sentido de sinergia y complementariedad sería un boleto muy diferente.
También estoy de acuerdo en que muchas mujeres por conveniencia son feministas, hembristas o machistas. Y en cualquiera de esos planos lo que quieren es un beneficio PERSONAL, con un trato preferencial.
Recuerdo cuando fui estudiante en Eau Claire, Wisconsin, que mis amigas mexicanas y yo, salíamos con un grupo de estudiantes nutrido y diverso de nacionalidades en pequeños viajes de un dia a St. Paul, Minneapolis. Y aún resuenan las risas de los chicos suecos que se burlaban de nosotras (las mexicanas) diciéndonos “… es que.. las mexicanas se creen princesitas..”… y nosotras los veíamos raro por cosas como: “¿qué es eso de que no nos abrían la puerta? si el hombre debe abrir la puerta para que la mujer pase.. ashh”…
¡Qué horror! :S
Seguro éramos tema de conversación entre ellos y se preguntaban entre risas: “¿y en qué siglo viven en México?”.
hahaha! esto de la caballerosidad es muy difícil… lo bueno es que una puede declararse “caballera” también! se puede abrir la puerta a un señor, por qué no? si una siente ganas de hacerlo…
en todo caso, con respecto a la “complementaridad”, pues si es complementaridad la relación jerárquica entre dos sexos desiguales… no gracias! no me interesa…
¡Claro!… abrirle la puerta a otras mujeres, hombres o niños … ya no es estrictamente una cuestión de “caballeros” (me imagino con esa palabra a un bonche de hombres en un salón fumando puros y tomando Whisky), sino a veces de sentido común de ayuda (si ves que una persona se tambalea frente a una puerta con muchos bultos, o con dos manos y 3 niños) o por simple gusto
jeje tienes razon el machismo no se extingue, es como un cancer.
PD espero q no m odies x un post q puse masomenos relacionado a lo q tu criticas. salu2.
Leí tu artículo, y coincido contigo, (que es parte de mi argumentación en mi post) : muchas mujeres siguen abrazando al tradicionalismo.
El machismo va de la mano o inmerso con el concepto del tradicionalismo mexicano, así que va a ser difícil que se extinga si no rompemos con el hecho de que nos evadimos de pensar y cuestionar, siguiendo “rutinas” pre-hechas por alguien hace cierto tiempo que pueden ser meses, años o siglos.
El tradicionalismo implica no cuestionarse si las ideas de mi abuela son éticamente correctas para la situación que se vive actualmente: los nuevos descubrimientos científicos, el nuevo entorno social, los argumentos filosóficos que apelan a la ciencia del poquito universo que conocemos. Aquellas(os) que abrazan el tradicionalismo son quienes más se molestan por la creación de nuevos principios sobre el tratamiento de personas, sobre la diversidad sexual, diversidad de credo, sobre el gobierno secular, y se paran de pestañas sobre la creación de leyes que apoyen y lleven a la realidad estas nuevas visiones de la defensa de los intereses de los seres vivos y de las “minorías” o grupos que han sido discriminados desde hace siglos.
Y ¡ah por cierto!.. no… no te odio
Saludos y gracias por comentar.
Ana Manzana
A mi si odiame, se dice que solo hay un paso del odio al amor, entonces, ¡pégame pero no me dejes!
(pensandolo bien el sado masoquismo incluso podría ser parte de este gran tema)
No había leído las aportaciones de tu audiencia despues de Gasca. Que sana diversidad de opiniones…lo celebro!
En mi receso actual he visto como se empieza a a creer mas en el poder interior, independientemente de edad, sexo, religión, club de futbol o partido político. Distingo como la red de la telaraña empieza a expanderse y muestra personas inmersas en solidaridad, balance y equilibrio. Quizá alucine pero mi perspectiva es que ahí vamos, creo empezamos a encontrar el camino.
¿Será quizá por el verano o la lluvia que se están erradicando las ideas arcaicas?, ¿o es por que se avecina el tiempo de elecciones de precandidatos?. Sea como fuere me gusta el aire que empieza a invadir en la ciudad permitiendo una interacción más sana. Es claro que mucho tiene que ver la actitud que tomamos frente a lo que nos rodea, así que mas allá de ser pesimistas u optimistas, en el justo medio podríamos sumarnos al esfuerzo de ser más co rresponsables y participativos en búsqueda de una mejor vida mas sana para todos.
Nunca es tarde.