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¿Por qué manejamos tan mal? agosto 31, 2008

Posted by anamanzana in General, Sociedad.
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Un auto rojo cambia de carril en la avenida y se integra al carril de alta velocidad a 30 kms por hora ante la mirada incrédula de los demás conductores. Ese auto ni siquiera pone la direccional, sólo se limita a plantarse en medio del río de autos que tienen que disminuir notablemente su velocidad para evitar un accidente. Se desata el estruendo de los claxons, y tú piensas… ¿qué piensas?.

          “ Seguuuuro que es vieeejaaaa”.

Tengo que reconocer que yo misma he pensado eso. 

Pero vamos ¿qué desviación biológica-motora tenemos las mujeres para tener esta fama a nivel mundial?.

Inicié un pequeño sondeo en internet  donde encontré algunas notas periodísticas, apoyadas  con estadísticas. Algunas explican que “en realidad las mujeres manejan mejor que los hombres”.

Haciéndome la“abogada del diablo” después de leer esos artículos, se me ocurrieron muchas formas de malinterpretar todas las estadísticas. Como por ejemplo, aunque en Checoslovaquia se hayan emitido en proporciones similares licencias de conducir para hombres como para mujeres, me queda la duda si es comparable la cantidad de kilómetros entre cada grupo. 

Otra cosa es que ¿cómo se define manejar mal?. Me queda claro que un parámetro son las reglas que emite tránsito y otras las del sentido común masculino o femenino según sea el caso. Un dato muy interesante y constante en mi pequeña revisión, es que la mayoría de los accidentes automovilísticos son causados por hombres.  ¿Será que hay más hombres conduciendo? ¿Manejan más kilómetros que las mujeres?.

No me quedó claro con ningún dato. ¿Cuál es la mezcla idónea para un accidente?

¿Será que realmente promovemos todos de manera pasiva que las mujeres  debemos mantener cierto tipo de conductas, entre ellas “manejar mal”?  Si vivimos en una realidad construida por parámetros donde nos enjaulamos (a veces gustosos) en definiciones que nos hacen menos complicada la existencia como “el liberal”, “el gay”, “el intelectual”, “la divorciada”, “el huérfano”, “la niña de familia”, “el junior”, “la mamá”, etc, tal vez podríamos analizar con más detalle la actitud hacia la mujer al volante.

Como un primer paso es que debemos reconocerlo, vivimos en una sociedad evolucionada pero con tintes machistas, en donde el discurso sobre el mundo se le ha otorgado al varón. Gracias por el día de la mujer pero yo todavía me pregunto cómo es que los demás días me recuerdan que es el día del hombre.

He observado dos actitudes básicas en las cuestiones de manejo:

a)      “Las mujeres pueden manejar mal, es natural en ellas”. Esto parece que nos condena como género a darnos la oportunidad de hacer mal esto de la manejada. El razonamiento es “… pues soy mujer, ya ya”. Entonces, aprendemos a que “está bien” manejar “mal” y si se espera eso de nosotras y además lo aceptamos ¿qué más queda que encogerse de hombros y sonreír?

b)      Los hombres no pueden manejar mal, se espera que no lo hagan. Peor aún si manejan mal para algunos ¿en qué los convierte? ¡en viejas!

Creo que esta percepción hacia las mujeres al volante desencadena la reflexión sobre lo que nos confunde referente a lo que debemos esperar de los hombres y  las mujeres; y de las muchas etiquetas que se fragmentan a partir de ahí. ¿Y aún nos preguntamos por qué las relaciones hombre-mujer son tan complicadas?.

Tal vez si partiéramos que somos seres humanos sería posible tener ciertas consideraciones universales básicas, en vez de iniciar nuestro análisis de “el otro ser humano” a partir de las etiquetas. La tolerancia podría ser una realidad.  

Este tipo de análisis nos llevan a evaluar  la diferencia entre sexo y género. El sexo pone en consideración el aspecto biológico, y por otra parte el género,  el convencionalismo social. Uno  es el aspecto reproductivo y el otro es el papel que la sociedad nos provee por haber nacido hombre o mujer.

Simone de Beauvoir lo decía, que la mujer no nacía sino que se hacía.

Para finalizar, les comento que me intrigó saber la fecha en la que oficialmente se les otorgó a las mujeres una licencia de manejo en México, dato que no encontré así que se los dejo de tarea. Pero esto me llevó a ubicar esta información: apenas en 1953 en México se reconoció a las mujeres como ciudadanos. Y en 1974, hace 34 años, se reconoció la igualdad jurídica de los hombres y las mujeres.

Con este contexto, poco me extraña que diversos tipos de actitudes sexistas prevalezcan en la sociedad mexicana contemporánea. Mi reflexión de hace unos días, fue visualizar todo lo que se ha perdido de conocimiento por no considerar a las mujeres como seres humanos, resultando en una invisibilidad histórica, como una consecuencia de sostener una postura retrógrada que poco a poco va perdiendo practicidad en la vida cotidiana.  

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