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La indignación sin reflexión… julio 25, 2009

Posted by anamanzana in animales, Medio Ambiente, perros, Sociedad.
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Tengo toda una colección de anécdotas sobre personas que demuestran una gran ignorancia sobre la posibilidad de la convivencia entre los humanos y los perros.

Polo

Polo

Recuerdo muy bien el caso de una pareja propietaria de un departamento dentro de un edificio que durante 7 años tuvo a su perro de la raza Schnauzer viviendo con ellos sin problemas, hasta que un vecino por una vendeta personal incitó a todos los demás dueños de departamentos sobre el riesgo del contagio de rabia, de garrapatas, pulgas, mal olor, inseguridad para los niños por la presencia de un perro cuya dinámica  no había causado ningún percance ni notoriedad, ya que inclusive la mayoría de los vecinos no habían caído en cuenta siquiera que había un perro ya que éste no ladraba como consecuencia de que estaba socializado y controlado.

La pareja con quien tuve oportunidad de platicar tenía una rutina familiar que incluía considerar las necesidades básicas de un perro: de convivencia (lo sacaban 2 veces al día a caminar al parque), de higiene (salían para que el perro orinara y defecara afuera del departamento y recogían sus deshechos) y de salud (estaba perfectamente bañado, cepillado, desparasitado y vacunado).

En el reglamento del condominio no existía  ninguna cláusula referente a la  presencia de perros o gatos, por  lo que los vecinos quejosos se hicieron valer del reglamento de tenencia de animales domésticos del municipio para sacar al perro. Los inspectores no encontraron ninguna violación sobre el estado de higiene del departamento, o del número de metros cuadrados por el tamaño y peso del perro, menos del estado de salud y socialización.  Los responsables del Schnauzer eran por mucho un ejemplo a seguir de la integración  y toma de responsabilida de un perro por una familia, sin embargo el peso de la ignorancia de los vecinos era evidente.

Hoy tuve la oportunidad de ir con un amigo entrenador y su perro a un evento canino, y cual no fue nuestra sorpresa cuando una mujer se nos acerca y le dice a mi amigo en tono acusador  “¿y tú eres de los que los golpean para que te hagan caso?”.  Después preguntó nuevamente “.. ¿y sí lo dejas LIBRE de repente o siempre está amarrado?”.

Como dice Edgar Morin, “la indignación sin reflexión ni racionalidad conduce a la descalificacion del prójimo”, esto es, la práctica de lanzar un juicio por una experiencia dada sin ningún tipo de búsqueda de mayor información, o reflexión nos lleva a la incomprensión e intolerancia. Para las personas del condominio que pugnaban porque la familia se deshiciera de su perro, resultaba indignante que éste viviera dentro del edificio, y por otra parte la argumentación que la familia les presentaba era incomprensible para ellos porque presentaba unas condiciones que retaban las prácticas comunes e ideas sobre qué es un perro y su rol en la sociedad mexicana.

Para la mujer preocupada de que mi amigo golpeara al perro, la existencia de una nueva ideología de entrenamiento de perros,  libre de violencia al aprovechar los instintos y forma de comunicación natural del canis lupus familiaris  estaba fuera de su realidad, o al menos daba por hecho que el perro que estaba viendo había sido entrenado a base de castigo y golpes.

Ambas anécdotas son un buen ejemplo de la “moralina”, o sea de la simplificación y rigidez en el análisis de un problema que nos lleva a ignorar la compresión y la  búsqueda de información y la capacidad de mantener un diálogo. Esto lo podemos observar  muy bien en las leyes y reglamentos en todo México en donde en su mayoría, el objeto de estudio, el perro, se reduce a un problema de salud que debe ser atendido, cuando el rol de un animal de compañía como lo es un perro en una sociedad, va más allá de la cuestión higiénica que no deja de ser importante pero muestra una visión unívoca así como una ceguera e incomprensión de la sociedad sobre otra especie y su interrelación con nosotros los humanos.

Sartre

Sartre

El reconocimiento de que existen contextos y que no podemos reducir a las demás personas  a un solo rasgo, ni a su ideología ni a sus convicciones culturalmente impresas en él, ayudarán a un cambio profundo en nuestras ideas, nuestras actitudes y acciones, para una mejor integración y convivencia con lo humano y lo no humano.

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