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José Emilio Pacheco octubre 13, 2009

Posted by anamanzana in Sociedad.
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Tengo que confesar que soy “harto sensible”, pero tal vez es gracias a eso que a menudo me suceden cosas sorprendentes que se van hilando misteriosamente en sucesos agradables como el día de hoy que tuve la oportunidad de escuchar y conocer en persona al escritor mexicano José Emilio Pacheco.

Conferencia con José Emilio Pacheco en el Tec de Mty Campus Mty

Conferencia con José Emilio Pacheco en el Tec de Mty Campus Mty

Hasta hace unos días Pacheco y su obra, eran completamente ajenos a mi vida, sin embargo gracias a una invitación a su conferencia para alumnos del Tec de Monterrey, pude comenzar a leer y gozar de su amor a las letras y de su sabrosa narrativa.

En “Las batallas en el desierto”, Pacheco nos transporta de una forma sencilla y más que amena a un México de los años 50’s y es de forma sorprendentemente magistral con la que cumple el objetivo de situarnos en su contexto.

Fue una delicia ver como el autor era recibido cual “rockstar” por la multitud de chicos de preparatoria y profesional. Se mostró sumamente incómodo con su presentación llena de halagos y reconocimientos, y extraordinariamente amable y sencillo ante la divertida dinámica con el auditorio que se animó a hacerle preguntas sobre sus obras, personajes y sobre él mismo.

Un pasaje memorable para mí de “Las Batallas en el desierto” es donde el personaje “Carlos” es llevado a su análisis psiquiátrico y explica durante sus pruebas que “entre las cosas que más odia” están: “La crueldad con la gente y con los animales, la violencia, los gritos…”  Esta anotación se quedó grabada en mi cabeza y tal vez porque soy sensible al tema de los animales, no pude sino sorprenderme aún más cuando en su charla nos incitó brevemente a “ver el problema de comer carne” y de externar que “no le gustan las corridas de toros”. ¿Mera coincidencia? ¿Ideas mías? Habrá que preguntarle a Pacheco en otra ocasión su postura referente al tema de los animales no humanos…

Como si esto no fuera poco, al final de la conferencia tuve la dicha de estar en el momento exacto en el lugar perfecto, y el autor quien parecía realmente que le costaba irse a tomar su avión de regreso a casa, caminó con su comitiva a un lado de mí. Me miró a los ojos y emocionado con una gran sonrisa me dijo:- “¡Muchas gracias por venir a verme!”.  ¿Qué era lo correcto contestar? Pensé en decirle muchas cosas pero creo fielmente que una sonrisa sincera sobrepasa cualquier discurso. : )

Ya por la noche, no dudé ni un segundo en pedirle a mi padre quien nació en México DF y es contemporáneo de Pacheco, que leyera hoy mismo “Las batallas en el desierto”.  Leímos casi juntos el inicio, donde el personaje está recordando como en un racimo de imágenes, canciones, colores y sabores, las cuestiones culturales, sociales y culturales que rodeaban esos años. Mi papá murmuraba de vez en vez cosas como:- “Ahh si.. ¡la poliomelitis!”.  Y cuando mencionamos la canción “La Múcura”, mi madre comenzó a cantarla. Fue un verdadero encanto.

Creo que lo que me deja su charla es entender que cuando amas y tienes una convicción en lo que haces no puedes sino sorprenderte de cómo ese sentimiento se multiplica cuando compartes con otros tus obras y acciones. Esto es, cuando tu convicción tiene un fin que va más allá del reconocimiento, es la honestidad contigo mismo, el trabajo constante, tu visión única y la humildad la que te ponen en la más alta conexión con los demás. Hoy vi eso en Pacheco: un niño emocionado porque “todos sus amigos más queridos fueron a su piñata” y no puede sino darle las gracias a todos por estar ahí con él, porque le queda claro que la felicidad es mucho más que más cuando se comparte.

Hoy sin duda fue un buen día.